Tuesday, February 7
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De la ciencia ficción a la ciencia (y de regreso)

 

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Título: De la ciencia ficción a la ciencia (y de regreso)
Autora: Clea Saal
Fecha de publicación: 22 de septiembre de 2022
Genro: ensayos, ciencia y cicncia ficción
Formato: Tapa blanda/libro electrónico
No. de páginas: 256
ISBN:979-8848647815
Precio: $12.95 (tapa blanda) $8.85 (Kindle eBook)
Disponible también en inglés


1. Un lugar extraño

La mente de un escritor de ciencia ficción es un lugar extraño. Tiende a acumular cantidades ridículas de información procedente de las fuentes más diversas, y se divierte reacomodándola en los patrones más raros e inusuales, proporcionando el hilo conductual para hilvanar las piezas y convertirlas en algo que resulte una narrativa que parezca coherente. ¿Por qué? Bueno, porque si bien en la escuela nos enseñan a compartamentalizar el conocimiento en una serie de categorías claramente definidas (esto es física, aquello es biología, más allá tenemos a la historia), no es así como funciona el mundo. La realidad es una, las cosas están interconectadas, y cuando escribes ciencia ficción frecuentemente te vez en la necesidad de combinar hechos e información de las que suelen ser vistas como disciplinas diferentes. La otra cosa es que, en lo que a los escritores de ciencia ficción concierne, la especialización no es algo que resulte particularmente atractivo… o a lo mejor esa soy solo yo. ¿Otra cosa que no resulta atractiva, al menos no en lo que a mi concierne? Las bibliografías.

Para ponerlo en términos simples, dado que me considero principalmente una autora de ficción, cuando estudio un tema lo hago sin la expectativa de que al final del día alguien va a venir a exigir que le diga cuál es mi razonamiento, que justifique mis fuentes de información, ni nada por el estilo. Para mi lo más importante es dejar volar mi imaginación, y poder ver no solo qué son las cosas, sino también que podrían , y quizás deberían, haber sido. Sí, admito que soy una especie de acaparadora en lo que a coleccionar hechos, detalles irrelevantes y otros bichos se refiere, y que al igual que la mayoría de los desvanes el que se encuentra alojado entre mis orejas está desordenado y lleno de polvo, pero mientras que para mi el revolver esas cajas para armar una historia es una fuente de diversión, en mi mente hay pocas cosas que resulten tan eficaces al momento de succionar todo el placer de ese proceso como lo vendría a ser la necesidad de seguirle el rastro a una bibliografía.

En fin, esa era solo mi forma de advertirte que si el hecho de que, si bien este libro trata el tema de la ciencia, si esperas encontrar al final del mismo una hermosa bibliografía perfectamente ordenada en la cuál cada frase se vea justificada, éste no es el libro para ti. De hecho te aviso de entrada que si en tu mente eso es algo que resulta absolutamente imprescindible has venido al lugar equivocado, y que en ese caso mi recomendación es que dejes de leer en este punto.

¿Todavía estás aquí? Bien, entonces déjame que te explique un poco mejor de qué se trata la cosa esta.

Se trata de las diversas formas en las que la ciencia interactúa con la ciencia ficción, de las formas en las que éstas se retroalimentan, y también de como el saldar la brecha entre las diversas disciplinas nos puede permitir ver algunas cosas que, desde su perspectiva hiperespecializada, los científicos tienden a pasar por alto. También es importante que no pierdas de vista el hecho de que, si bien tenemos una cierta tendencia a tratar a la ciencia y a la ciencia ficción como animales totalmente diferentes, hay instancias en las cuales éstas se sobreponen a un grado que los científicos prefieren no mencionar.

El ejemplo más evidente de esta sobreposición, uno del cual es casi seguro que has oído hablar, son las predicciones de los expertos en lo que al calentamiento global se refiere. Googlea las palabras ‘cambio climático 2050’ si te quieres dar una idea de qué es lo que los expertos consideran que vamos a experimentar en el transcurso de nuestras vidas, o ‘cambio climático 2100’ si quieres saber lo que le espera a la siguiente generación (advertencia: el futuro no parece demasiado alentador). ¿Están estas predicciones basadas en la ciencia? Sin lugar a dudas, e ignorarlas sería una estupidez, pero al mismo tiempo estamos hablando de una serie de escenarios que son altamente especulativos; que se derivan del estado de nuestro conocimiento actual; y eso es sin mencionar siquiera que dependen de una serie de variables que pueden o no llegar a ser. A medida que pase el tiempo, que el futuro se convierta en el pasado, y que la cadena de acontecimientos se haga evidente esas predicciones serán confirmadas como unas que tenían una base claramente científica, o vendrán a ser menospreciadas como ‘una mera ficción’, actitud que encuentro profundamente irritante porque en lo que a mi concierne la ficción no es algo que deba ser menospreciado, pero volvamos al tema que nos ocupa.

Lo que estaba tratando de decir es que en ciertas ocasiones la línea que separa a la ciencia de la ciencia ficción es más tenue de lo que parece, y ese es uno de los aspectos que quiero analizar con más detalle en este libro. Y ahora que la explicación básica sobre la naturaleza de esta bestia en particular está fuera del paso, pasemos a ver cómo está organizada la cosa esta.

En términos generales este libro puede ser subdividido en tres secciones. La primera se enfoca en el pasado distante, en la búsqueda de civilizaciones antiguas perdidas (piensa en la Atlántida y cosas por el estilo), y como tal se enfoca principalmente en la arqueología. En lo que a esta primera sección se refiere debo también admitir que una de las cosas con las que te vas a topar aquí es con una actitud más tolerante de lo que les gusta a la mayoría de los arqueólogos en lo concerniente a una serie de teorías que estos tienden a menospreciar como pseudoarquelogía, pero una vez más se trata de uno de esos lujos que puedo darme como autora de ficción. No, no creo que las pirámides hayan sido construidas por extraterrestres, pero una de esas cosas que puedo hacer es decir ‘no sé’. De la ciencia, por el contrario, se espera que nos proporcione una respuesta, lo cual en ocasiones da pie a situaciones en las cuales terminamos con una explicación que básicamente carece de sentido. El problema es que una vez que la ciencia proporciona esta ‘versión oficial’ la misma pasa a ser enseñada en las escuelas y en las universidades como si se tratara de un ‘hecho’, y al cabo de un tiempo se convierte en una cuestión dogmática que es heredada por las siguientes generaciones de ‘expertos’ hasta que el cuestionar esa base se torna en algo casi imposible, especialmente porque las nuevas explicaciones están basadas en aquellas que las preceden. A eso agrégale el hecho de que en cierta forma la arqueología intenta saldar la brecha entre las humanidades y las ciencias exactas, y algunas de las contradicciones inherentes que existen entre ambas ramas del conocimiento también tienden a salir a flote. Pero más respecto a ese tema en un capítulo subsecuente, ya que tiene más sentido que trate de explicar de que rayos estoy hablando junto con las explicaciones oficiales y alternativas de la historia. En lo que a los temas que voy a tratar en esa sección se refiere tenemos cosas tales como cuál es nuestra actitud cuando nos encontramos ante restos humanos, y como nuestras propias perspectivas pueden afectar la forma en la que los percibimos; algunas áreas en las que descubrimientos relativamente recientes parecen contradecir nuestras concepciones tradicionales; y Egipto, Egipto, Egipto.

La segunda sección trata el tema de la búsqueda de vida y civilizaciones extraterrestres, otra área en la cual la ciencia tiende a sobreponerse con la ciencia ficción. De hecho se trata de un área donde la ciencia ficción frecuentemente lleva la voz cantante, y en la cual los científicos pueden darse el lujo de dejar volar su imaginación, ya que en la mayoría de los casos se trata de teorías que es poco probable que se vean confirmadas o descartadas en el transcurso de nuestras vidas (si es que algún día lo son), y donde se trata también de una búsqueda que tiende a obligar a las más diversas disciplinas a trabajar juntas. En esta sección voy a tratar temas tales como el origen de la vida; que tan probable es que descubramos otras formas de vida dentro del sistema solar; si puede o no surgir una civilización avanzada bajo las aguas; y la más crítica de todas estas preguntas, la pregunta de si existe vida inteligente en otros planetas (sobre la pregunta de si existe o no la vida inteligente en este planeta… bueno, digamos que ahí la mayoría de nosotros se ha forjado ya una opinión, pero no es de eso de lo que se trata esto). La cosa es que la pregunta de si estamos solos en el universo, y en caso contrario por qué es que nadie nos dirige la palabra es una que ha estado acosando a los científicos desde hace décadas. Diría siglos, pero la verdad es que, al menos en Occidente, mientras la Biblia fue vista como una fuente incuestionable de la verdad esa era una pregunta que no se planteaba siquiera, y donde se daba por sentado que la respuesta era un ‘no’ rotundo. Para nuestros ancestros los planetas eran los dioses, y si bien se especulaba respecto al tema incluso en la antigua Grecia, el hecho de que el sol es una estrella no fue confirmado sino hasta mediados del siglo diecinueve. Es más, en 1600 Giordanno Bruno fue quemado en la hoguera cortesía de la Inquisición por atreverse a sugerir, entre otras cosas, que existían incontables planetas en el universo, y que el sol era solo una entre las estrellas (y Galileo Galilei apenas si se salvó de compartir su misma suerte unas pocas décadas más tarde por contemplar la idea de que es la tierra la que gira alrededor del sol, y no a la inversa… y sí, en el siglo diecisiete la postura oficial de la Iglesia decididamente era considerada como parte de la ciencia).

La tercera sección, por el otro lado, trata de un tema que se ha tornado particularmente relevante a fecha más reciente (okay, eso no es del todo cierto. Quizás sea más acertado decir que se trata de una preocupación que ha tomado una forma enteramente nueva en los últimos ochenta años), y ésta tiene que ver con la pregunta de qué forma va a tomar el fin del mundo. Sí, siempre ha habido debates al respecto, especialmente dentro del contexto de la teología, y una de mis obras de arte favoritas es precisamente el Altar de Beaunne de Rogier van der Weyden. Se trata de un políptico que ilustra el juicio final que es absolutamente increíble, pero no es de ese tipo de fin del mundo del que estamos hablando aquí. De hecho en lo que me concentro es en los tres escenarios que tienden a venirnos a la mente en el mundo contemporáneo: una guerra nuclear, el cambio climático, y uno que ha cobrado una relevancia particular en los últimos años, y esa es la pregunta de qué le haría a nuestra sociedad una verdadera pandemia (y en este caso debo decir que, por devastadora que haya sido, según los estándares históricos la pandemia provocada por el Covid-19 ha sido un poroto. Es una pandemia bebé. La buena noticia es que es poco probable que una pandemia acabe con nuestra especie. La mala noticia es que nuestra sociedad es mucho más vulnerable de lo que nos imaginamos, que se está tornando más frágil a cada momento, y que no hace falta hacer mucha fuerza para llevarla al colapso).

Y para terminar hay dos capítulos adicionales que simplemente se negaban a encajar en ninguna de las demás secciones pero que tratan temas que me parecieron relevantes. El primero gira en torno a la inteligencia artificial, y el segundo trata de cómo, a lo largo del último siglo, nuestra percepción del futuro se ha visto radicalmente transformada a medida que los cambios se tornan cada vez más vertiginosos, y nos encontramos inmersos en un mundo que nos deja afuera en el transcurso de nuestras propias vidas.

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Ese es, en pocas palabras, el esquema de este libro, un libro que, al igual que la ciencia ficción, intenta saldar la brecha entre la ciencia y la ficción, dos conceptos a los que solemos tratar como contradictorios en lugar de complementarios, y es precisamente esa dicotomía la que hace que este género resulte tan fascinante… y es también debido a esta aparente contradicción que el analizar a la ciencia desde la perspectiva de la ciencia ficción puede ser tan revelador y tan satisfactorio.

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